El placer está servido
Las personas que viven solas tienden a consumir más comida preparada o enlatada.
La mesa es uno de los lugares más importantes de la casa, los alimentos que preparamos y consumimos, así como las costumbres y el ambiente que rodeen nuestro entorno, deben ser los apropiados para convertir ese momento en un espacio de disfrute y placer. Para la mayoría de las parejas la hora de la cena es todo un ritual.
Aunque existe una creencia popular de que las personas que inician una vida en pareja tienden a subir de peso- y esto es cierto en algunos casos-, la realidad es que quienes viven acompañados tienen mayor posibilidad de compartir alimentos preparados en casa, lo que conlleva menús más saludables y menor consumo de calorías.
Pensar en el platillo favorito, preparar esa sazón especial que tanto disfruta su pareja o cocinar juntos, son algunas de las razones que permiten a quienes viven en pareja disfrutar más de la hora de la comida. “Sentarse a la mesa acompañado es un placer para la mayoría de las personas. Los alimentos se ingieren más despacio, se disfrutan más y se saborean las texturas y sabores”, asegura la nutricionista Ana Cristina Gutiérrez, Asesora Nutricional de Herbalife. De igual forma, preparar los alimentos para dos ha puede ser un incentivo para dedicar mayor tiempo a la preparación, cocinar alimentos más complejos y buscar menús variados; si a esto se le agrega la posibilidad de cocinar juntos, no sólo estará mejorando el menú, sino también su relación de pareja.
¡Cuidado, los hábitos se contagian!
Al iniciar una vida en pareja, los hábitos de ambos se van a combinar, y por supuesto los malos hábitos tienden a “pesar” más. “Es más fácil comer afuera, comer frituras o postres y por supuesto, es más tentador incluir bebidas alcohólicas en la dieta”, advierte la nutricionista. Todos estos son hábitos que fácilmente se copian de la pareja.
Pero también es posible que aprendan los hábitos saludables, para ello Gutiérrez sugiere cuatro tips sencillos:
Siempre priorice su salud. Es decir si hay alguno de los dos que tiene malos hábitos, respételos, ¡pero mantenga los suyos!! Piense que a largo plazo usted podría ser influencia positiva en su pareja.
Comunique si algo no va acorde a sus buenos hábitos, es decir si su pareja es quien cocina y lo hace con mucha grasa, comuníquele su deseo que utilice menos aceite para la cocción.
Si la persona con más restricciones o con mejores hábitos es la que cocina, debe existir un arreglo para que la otra persona no sienta que se le están imponiendo el régimen alimenticio. Otra opción es cocinar la comida de cada uno por separado.
Y si van a salir, busque lugares donde opciones variadas de menú para que cada uno pueda elegir.
“Recuerde que son las pequeñas elecciones diarias las que convierten la mesa en un espacio para disfrutar y consentirse en pareja”, concluye la experta.
La información aquí proporcionada es solamente para su conocimiento general y no tiene la intención de sustituir el consejo de su nutricionista. Recuerde consultar con su médico o nutricionista antes de realizar cualquier cambio en su dieta o ejercicios.
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